Todo está relacionado. Vivimos en un universo teleológico. Todo tiende a ese gran centro de la vida y la muerte. Ser de poder infinito que es amor y paz. Él nos controla, nos contiene en su gran red universal. Esta red está formada por el mismo. Lo alabamos. Lo adoramos. Con él nuestra vida es mejor. Con él la muerte será menos dolorosa. Hay que sacrificarse en cuerpo y alma en la vida para gozar de vida eterna. Él legisla, nos juzga y es nuestro verdugo. Con él no sufrimos. Él recoge en su yugo a la gente que no cree en él. Actúa duramente con el escéptico. No es amor con el que no cree. No es amor para el que duda en él. Mierda, tengo dudas. Me apunta con el dedo. Estoy bajo su control, y aún así estoy dudando. ¿Querrá que dude?. ¿Querrá que no crea en él?. Siento un gran vacío. Me estoy derrumbando. Siento un hueco en el pecho. Se ha ido. Me duele. Vivo en la oscuridad mientras los demás, creyentes y acogidos en sus brazos, se ríen de mí. No veo el futuro. La vida no tiende a nada. No hay nada después de la muerte. Espera. No, no lo hay. Solo vacío y nada....
Comienzas la noche con tanto dinero, pero al final, hagas lo que hagas cuando salgas el portero se quedará con todo lo que tengas. Para que la Nada se lleve mi vida de gorra, prefiero ir acumulando y acabar poniéndola sobre el tapete.
ResponderEliminarAufzeichnungen. Aún sin publicar.