martes, 27 de noviembre de 2012

La llegada del glorioso elemento (I)

  Se establecen los contactos y un ya te llamaré, si eso, le dije a mis amigos de toda la vida en el aeropuerto. Iba a cruzar el umbral. Mi madre llora, al igual que mi padre, pero él más por dentro. Me despiden, con más bien pocas ganas de que me fuese, pero era ley de vida. Necesitaba irme. Y digo necesidad en el sentido más amplio de la palabra, no había trabajo. Entro en el dutty-free. No quiero volver la vista atrás por miedo a que mis pies la acompañen. Ya había sido duro en casa, a mis abuelos, no les sorprendí. Según ellos, ya habían visto como estaba la cosa en el telediario. Mientras hacía las maletas, ya añoraba el aroma de la casa. Ya me sentía lejos, aun estando en casa. Estaba en el embarque, me temblaban las piernas. Sonaba de una forma repetida y estridente mi vuelo. Pasaban los minutos y las personas por aquella eterna fila. Había de todo tipo de personas. Jubilados, matrimonios de luna de miel, turistas, gente de la misma condición que yo e incluso, y esto es lo que me alegró el viaje, un inglés que parecía no entender muy bien su destino, que era Londres. Me dirigía a las tierras bávaras, cuna de la filosofía contemporánea de Europa. Famosa por sus cervezas y salchichas, además de su gente rubia y con los ojos claros. Aunque también, y más comúnmente, conocida por los dos episodios lamentables que tuvieron lugar en el anterior siglo. Lo que me impresionaba de esa gente con la que iba a convivir es la capacidad que tenían para rehacerse, y lo duro que trabajan. En menos de treinta años de la segunda guerra mundial, ya necesitaba trabajadores extranjeros para cubrir su bolsa de trabajo en fábricas, oficinas, etc... Me dirigía hacía esas tierras, de las cuales mi abuelo volvió hace veinticinco años con mi padre educado en su sistema, y sentía que el pasado se estaba volviendo a repetir. Doy gracias a Dios por el segundo idioma que me enseñaron de pequeño. Una lengua complicada, como la gente que la habla. Con esto, ya estaba en mi asiento del avión. Miraba por la ventanilla, intentando divisar a mi familia en las grandes cristaleras a la vez que admiraba la tierra de la que partía. Tierra de grandes oportunidades y gentes, desaprovechadas por el afán del sentido del hidalgo del lazarillo combinado con la ingenuidad de Alonso Quijano. Pero como este último, no de gente precisamente tonta, llamémoslas predecible. La luz de cinturones abrochados parpadeaba, a la vez que parpadeaban mis ojos intentando no soltar ninguna lágrima. Pero no pude, me até el cinturón y puse mis dedos en mis párpados, masajeandolos. Cabeza baja y codos en las rodillas, una de las peores sensaciones del mundo. Sentí una mano en la espalda. Me dio un par de palmadas y dijo: "Ich weiß, wie du dich fühlst". Un "sé como se siente" que me tocó la fibra sensible. Sin mirar que clase de hombre era, rompí a llorar en su hombro. Un hombre de veintidós años recién cumplidos y licenciado en Historia, llorando como un niño de cinco cuando no ve a su madre desde el columpio del parque. Pero en ese momento no me sentí avergonzado, para nada. En los dos siguientes minutos se me paso la pataleta. Alcé la vista, lo que vi me sorprendió. Un señor de rasgos africanos y piel oscura que rondaría la edad de mi padre. Le respondí: "danke schön"-"Muchas gracias". Comenzamos a hablar. Me contó cuando era muy pequeño, sus padres se vieron obligados a emigrar a Alemania desde el Congo. Que no tuvo muchas dificultades al aprender el idioma ni para coger el acento. Es  lo que me había sorprendido en un principio. Se consideraba alemán a la par que que congoleño, pero cuando el mercado inmobiliario estaba en alza se mudó a España, patria querida, para aprovechar la oportunidad. Era arquitecto. Bastante reconocido, al parecer. Con la crisis, no le quedaba otra que volver a las tierras frías. Pero no se iba de vacío. En esos doce años que estuvo en España había conocido a su mujer, se habían casado y tenían un hijo de cuatro años al que le daba miedo el sonido del motor. La mujer era andaluza, de Ecija, le comenté mi situación, en español, claro está. Me respondió en alemán, según dice ella, por adaptarse al panorama que le esperaba. Era doctora en filología alemana y había conseguido una plaza como profesora adjunta en la universidad de Berlín. Esto era interesante para mí, ya que quería moverme en esos ambientes universitarios. Le hablé, el alemán, cosa que reitero porque me incordiaba hablar con una española en un idioma del que me iba a hartar. Tenía un acento muy gracioso, un alemán andaluz... bastante peculiar. Se me pasó el vuelo volando, valga la redundancia, y para cuando me di cuenta estaba en la salida, intentando coger mi maleta. Esperaba que no me la hubiesen extraviado, no conocía tan bien el idioma. Pero no, hubo suerte. Salí y vi como el señor con el que había estado hablando, Jerome, saludaba a sus padres y  hermanos, mientras que su mujer se quedaba atrás. Al fin, la presentó y la recibieron de igual manera, a ella y a su nieto, bastante guapo, por cierto. Yo ya esperaba una recogida igual, que me llenasen de abrazos y, si era guapa, también de besos. Me paré. Miré hacia todos los lados, pero no vi mi nombre en ningún cartel. Según la página de alquiler de piso compartido, mi compañero debería estar aquí para recogerme y conocernos. Esperaba que no fuese raro. La gente se fue, y yo seguía allí. Jerome se ofreció a llevarme a la dirección de la casa, bastante cercana a la universidad. Me despedí con una sonrisa y ellos ofreciéndome la ayuda además de su teléfono. Llegué al portal a las nueve de la noche. Saludé formalmente al portero, y él me dijo el piso en un perfecto español pucelano, me extrañó. Pensé: "Llevo dos horas en Alemania, y he conocido más españoles que alemanes, increíble". Aunque él me dijo, que no lo era tanto ya que eran gente muy cerrada estos alemanes. Creí que sería exótico, pero ya veo que no. Me guió hasta mi piso, me abrió la puerta y me dijo que estaba allí para lo que quisiese y que me pasará por la Casa de España, para estar entre personas de mi nacionalidad. El llevaba treinta años de portero, y que, aún, en los tiempos que corren, no se habían propuesto cambiarlo por un portero automático. Gente cerrada, pero le gustaba el trato humano. Estaréis pensando lo mismo que pensaba yo, que es de la quinta de mi abuelo. Le pregunté cómo llegar a los sitios que necesitaba ir al día siguiente, para no pagar un taxi, y me despedí con una sonrisa. Entré por la puerta de lo que sería mi casa, pero no había nadie. Allí me encontré...
  Solo, lejos de mi país pero rodeado de gente española.
  Cerré los ojos y suspiré...
  Supongo que era lo que tocaba.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Un sistema, una ilusión.

  Es gracioso ver a la gente que discute de política: Que si tus ideas son de derechas, fascista, o que si eres de izquierdas, comunista. Se tiende a los extremos, a disuadir la realidad. Lo podríamos explicar con la imagen de un niño golpeando el agua en calma de una fuente, creando ondas y no dejando ver su reflejo en la misma. Los partidos políticos, hacen una cosa parecida. Me explico: Lloran y lloran para que su madre (el pueblo) les lleve al parque, y cuando lo consiguen con mentiras y tretas, tratan todo el tiempo que están allí de disuadir la imagen que habían dado intentando borrar su reflejo del agua. Lo único que les faltaba es golpear a la madre en el parque, pero de una manero u otra, lo hacen. Es decir, una madre que cría a un hijo sano y vigoroso, lo mantiene e incluso le quiere, sufriría al ver al mismo destrozar su imagen en un reflejo. Sentiría como si se estuviera mutilando. Lo que no sabe el niño que golpea, es que ese agua son las lagrimas, el sudor y la sangre de la madre, que ha luchado, por tener ese hijo, por cuidarlo y que llegase algún día a ser mayor y respetable. Pero tras muchos años sigue yendo al parque a golpear el agua. Quizás la madre criase a lo peor de si misma y no lo ve. Quizás le ha dado más de lo que merecía o quizás le ha consentido en exceso. Pero ella está ciega, ciega de amor y de confianza. De esperanza en que algún día pueda cuidarla a ella como ella le cuido a él. Ya que sus heridas, de batallas anteriores. No cicatrizan con tanta facilidad.
  ¿Realmente lo que vemos es lo que hay? Es relativamente fácil ponerse a escribir en un blog o soltar tus opiniones políticas en un bar, pero no lo es tanto enfrentarse de manera abierta a un ideal político plasmado en una institución o partido. La verdad de "lo que hay" sólo se puede ver de un manera, entrando en la tela de araña. Pero no echar un pequeño vistazo entre las cortinas e irte no serviría de nada, porque es lo que suele hacer la gente que discute de política. Tienes que adentrarte, conocer su historia, sus luchas, tanto internas como externas, sus verdades y mentiras, e incluso las novedades de cada partido si quieres saber saber realmente lo que ocurre en política. Con esto, no quiero decir que yo sea un experto en la materia, y por ello no hablo y mucho menos discuto por ella. Sólo juzgo a las personas que lo hacen sin tener en cuenta que las personas que criticas o alabas siguen siendo humanos como tú, y que se pueden equivocar sean del partido que sean. 
  Aquí encontramos la siguiente cuestión, la utopía política. Ya que, puedo decir y recalcar que los políticos  son humanos y pueden cometer errores, pero estos no se justifican ni se solucionan por ellos. Puede resultar extraño lo que a continuación voy a explicar, por ello, intentaré ir paso a paso y golpe a golpe.
  Un político, propiamente dicho, es una persona que se dedica a la política, término muy discutido el la actualidad que sienta su significado en las antiguas aglomeraciones griegas autocráticas que en la actualidad se a asemejarían a los estados o naciones modernos, aunque estos últimos tienen una maquinaría mucho más compleja. La realidad de un político es la misma que la que tenían los antiguos jefes de tribu, mantener la estabilidad del pueblo base y preservar el patrimonio y el legado cultural del mismo. Si añadimos a este motor antrópico el concepto de democracia, la mezcla se dispara. Ya que el político-líder no es el mejor o el más fuerte o el más inteligente, sino el que más capacidad de persuasión y carisma hacia las masas tenga. Es decir, el que más aparente ser en virtud lo que un líder debería ser. Para ello, cada político ejecutivo tiene un tiempo, llamado tiempo de campaña, para convencer a sus iguales de que ellos son los más aptos. Entonces, se crea la imagen antes hablada, en la cual se miente para alcanzar el ansiado título de poder sobre los demás. Crea una imagen, a la gente le gusta y le votan. Sale elegido, llega a su trono, y se da cuenta de lo que pesa la batuta del poder. Tanto que no puede casi ni mantenerla. Había dado tanto la imagen de líder fuerte, que ahora se ve pequeño e incapaz de realizar su función correctamente. Decide que para un rato que puede levantar su báculo, debería indagar en los temas de mayor importancia para él y su partido. Y ahí se encuentra el fin de la cuestión. Un político incapaz en la cima del poder de su rama que no puede ser justo porque sus intereses individuales pesan más. Seguramente, este individuo no halla estudiado lo que las ramas políticas necesitan y es de otras ramas en las cuales, la retórica es importante. Por eso llegan adonde están y por eso después no lo pueden controlar.
  Y mientras, estudiantes de ciencias políticas en paro por no afiliarse a ningunas juventudes políticas.
  Una madre llorando, a la par que su hijo intenta borrar su pasado...
  Una utopía por alcanzar y el futuro por alcanzarlo.
  Si algo nos ha enseñado la historia es que no hay poder que pueda ser arrebatado eternamente al pueblo.
  Es la hora de desmontar el sistema, es la hora de eliminar esa Ilusión...
  Se acerca la luz del final del túnel, no cierres los ojos.

La ventaja de ser religioso (III)

  No lo noto, la brisa que acaricia ahora mi cara es diferente. Diferente voz para distinto significado. Lo adoro.Veo su mirada, me hace grande, mi mente se expande hasta explotar y lograr millones de ideas que antes ni notaba. Ya no soy yo y él. Relámpagos multicolor surgen de mi cabeza cuales premisas que acontecen. Mi alma cae al vacío, mi ser y mi psique son uno. Más compacto. Más fuerte. Con más ganas de comerse el mundo. Renovado por fuera. Noto el calor que mi corazón lentamente desprende al volver a latir. Sin dilación, no me sorprende. Estoy empezando a vivir. Comprendo lo que me rodea, pero la verdad que veo se ve obsoleta cuando miro arrida, de donde caí. La información que mis mismos sentidos reciben de exterior se vuelve burda y banal, falta de significado. Se ven sombras en la pared o es simplemente un decorado. Es tan confuso, tan difuso el conocimiento, pero hay algo que me escusa. Mis pies tocan el suelo, y a mi cuerpo lo sustenta el suelo. Es la gravedad lo que me mantiene, no floto por él en el cielo. Creo en mí. Doy el primer paso...

domingo, 18 de noviembre de 2012

Por las puertas del abismo

¿Te sientes honrado,
lleno de optimismo,
falto de realismo,
es decir, enamorado?

¿Has sentido el abismo
de su cálida mirada,
 has cogido tu nihilismo
y le has dado una patada?

Mire bien, sé lo que piensa,
que estoy loco o demente. 
Si así me mira la gente,
que así sea si estoy con ella.

No le voy a mentir,
he llegado a percibir
cierta locura en su ser, 
pero no más a mi parecer,
que la que se tiene por vivir.

Pues diga doctor,
no se corte con el diagnostico,
si es mortal su veredicto,
mío será el dolor.

Lo crea o no,
usted no sufre enfermedad
más allá de la normalidad,
lo que usted tiene es amor.

Un amor crónico, 
ya lo siento,
mi más sentido pésame.
No a cura para el que ame,
lo que usted tiene es permanente.

Cuídelo severamente, 
guárdelo en un recipiente,
será su bien más preciado
desde ahora y para siempre.

Pues me alivia usted,
yo pensaba que era mejor,
que era alguna enfermedad rara
que me la podría quitar.

En fin, la tendré que disfrutar,
aunque, lo crea o no, 
ya lo habría hecho sin obligación.
¡Qué me maten si no tengo amor! 
  

El amor como principio o el principio del amor...

  Como dicen The Blues Brothers en su famosa canción, todo el mundo necesita a alguien para amar, y me ha venido a la cabeza este tema, el amor y sus caprichos. 
  Es cierto, que estudiando la vida desde un comienzo, el amor no tiene ningún sentido ya que no sirve para nutrirse, relacionarse, lo puedes hacer de otra manera, con el entorno u otros congéneres sin sentir amor, al igual que pasa con la reproducción, porque hemos visto gente tener hijos sin amor alguna vez, ¿no? Entonces, si no es necesario, por qué existe. Es una pregunta que siempre me viene a la cabeza. El amor no es necesario, pero si no lo tenemos sufrimos igual o peor que si nos quedamos sin comida o seguridad. Sentimos frío si no lo tenemos, es un sentimiento muy interno y a la vez lo contrario. Además del amor paterno o materno que se pueda encontrar en el nido, el hombre, dicho como ser humano, necesita el sustento de otro amor externo a este para poder llegar a volar y vivir su vida con cierta seguridad.
  ¿Puede ser el amor ser una evolución en el ser humano del instinto de atracción animal? Puede, mejor dicho, no puede. El ser humano ha desarrollado una inteligencia que lo diferencian notablemente del resto de animales. Es, aunque suene mal, un Super-Animal. Al tener cubiertas el resto de sus necesidades más primarias no puede quedarse ahí y decide mirar al resto del grupo. Es un ser social, por supuesto. Me gustaría hablar otro día sobre los cambios que produjo el bipedismo en la concepción de ser social y en el tema del amor, pero hoy toca amor y solo amor...
  Esa cálida posesión que te arropa en los rincones más oscuros de tu sociedad.
  La verdad es que que dos personas se amen el uno al otro establece un vínculo suprahumano, y ya es el siguiente paso. Están unido de una manera sentimental y sus actos tienen que concordar con la otra parte de la pareja. Su ética cambia en pos de ella o él. Enamorarse de alguien que está enamorado de ti y que los dos compartáis esa sensación es un sentimiento muy hermoso. Es algo que enciende tu ingenio y que te quita esa cara de mal humor diario. Es como una bebida isotónica para tu corazón y un dopaje para tu cerebro. Pero esta sensación puede romperse en cualquier momento, y eso provoca inseguridades en la pareja, por lo que es importante que "la semilla sea fuerte" osease, que la relación se base en la confianza y en la sinceridad. Porque si no, estas mintiendo tanto a tu pareja como a ti. Os estaréis haciendo daño mutuo. 
  No hay que confundir el amor con el puro deseo banal y sexual, aunque suelen ir de la mano.
  Tampoco con el amor de una madre.
  Es esa sensación que escuece en las llagas de tu pasado y alimenta tu alma.
  Lo es todo... 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Tema de hoy: Religiones.

  Me ha llegado la grata noticia de que una amiga mía está recogiendo firmas para lograr quitar la asignatura de la pedante "Religión Católica" del horario lectivo de las escuelas públicas. Esto me ha dado un par de ideas que seguro ella también comparte, más adelante las citaré. Pero ahora centrémonos en el tema cumbre del día, la religión en sí, en su conjunto, vista como proceso cultural desarrollado en la antigüedad. Intentaré ser conciso y breve en esta redacción, pero es un tema escalofriante.
  El hombre, digamos ser humano-Homo sapiens, es un animal. Siente y padece necesidades biológicas y sociales, necesita vivir en sociedad para ser el eslabón más fuerte y vencer el pulso a la evolución, pero además de esto es un ser racional, un ser que ve y comprende, no solo ve y mata, ve y come, ve y... dejémoslo ahí. Su propia naturaleza le hace preguntarse el porqué de las cosas. Buscar un no-sé-qué que le dé sentido a su existencia. Una prolongación de su tiempo cíclico. Un remedio para su peor mal: La muerte.
  Vive aterrado por ella, y al no encontrar sentido a su existencia, sucumbe en un gran nihilismo del que no escapará hasta que le atrape la bestia negra de la que intentaba escapar. Una grata ironía, ¿No creen?
  Pero de repente, plaf, surge alguien, un profeta, una persona que predica la liberación del alma y que les ofrece todo el conocimiento posible. Les explica como un ser puso todo allí. Sin más, no tenéis que preocuparos por nada chavales. Sólo seguir lo que os digo para que el mismo que os creo a todos no os destruya en un arrebato de ira. Adiós nihilismo, grita el pueblo. Fuera el yugo de la mortalidad. Se han vueltos perennes en un abrir y cerrar de ojos. De repente ya no es esta vida la importante. Se vive para vivir más en el ciclo inmortal. La moral se basa en la búsqueda de un bien mayor, "La inmortalidad del alma humana". Se ha producido un salto considerable desde la época de los héroes homéricos, cuando la ética moral se fundamente en buscar la inmortalidad del nombre. Ya, las personas se han convertido en siervas, no son ellas mismas. El fundamento, la lógica que tenía vivir su fugaz vida se ha marchitado. Ya pueden vivir sus vidas como esclavos, sin ninguna preocupación existencial. Su fuerza y su autenticidad por encontrar las respuestas a su pregunta se esfuman, pero era lo que le hacía avanzar. Se deja esclavizar por una verdad contingente a la que nadie puede dar respuesta, pues nadie ha vuelto para contarlo. Pero lo peor reside en que, esa verdad, la controlan personas a las que controlan otras personas... y no Dios. Y esas personas tienen el poder de controlar al resto. Aunque no me agrade, tengo que citar a Adolf Hitler para que se entienda esto, dice así: "Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña". No quiero con todo esto mostrarme irrespetuoso con las creencias religiosas, porque valoro de ellas, por lo menos de la cristiana, otros aspectos, no teológicos, que predican, como los aspectos éticos y de conducta hacia los demás, así como ciudadanía, empatía y compañerismo (que no camaradería). Dicho esto, cabe otra vez aclarar que los errores que podamos ver o sospechar en una ética como la cristiana, los producen los individuos, no la idea en general. Aunque el hombre debería haber evolucionado lo suficiente como para dejar de tenerle miedo al fuego.
  Así, creo que la educación religiosa-ética es importante, genera un idea en el niño en cuestión. Quitarla supondría un grave error. En todo caso, se podría reemplazar la "Religión católica" por una clase o asignatura que se llamase "Norma y uso del ciudadano actual" a modo de ética moral renovadora que pusiese el mismo concepto en la mente de los alumnos para prepararlos para el siguiente paso: La Filosofía.
 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Cambio de rumbo: Hablemos de historia

  Acabo de comenzar el grado en Geografía e Historia de la Universidad de la Rioja (España). Muchos me dicen: "la historia no tiene futuro, búscate otro grado o licenciatura con el que salgas más más preparado". A lo que yo siempre respondo: "En eso tienes razón, la historia no tiene futuro, literalmente. Habla de nuestro pasado, que es algo que no acabará hasta que nos extingamos... Si yo supiera lo que va dar trabajo dentro cuatro años, tranquilo, que habría elegido eso. Pero no lo sé. Así que mejor estudio algo que me gusta e intento buscarme la vida en lo que realmente quiero y me gusta". Tras este breve inciso, sobre mi elección, me dispongo a dar un vuelco a la dinámica bloguera. Hablaré de los acontecimientos que ocurran en la actualidad dándoles una perspectiva histórica, económica y filosófica... y dejaré de darle vueltas al tema central, hasta ahora del blog: El humano en sí...
  Todos en sus puestos... Comencemos en la cuna de Europa: Grecia.

domingo, 29 de julio de 2012

Se divisa Olimpia

  Cinco aros. Cinco continentes. 204 países. 10.734 atletas. Diferentes religiones, creencias y culturas. Problemas y conflictos abiertos. Pero, cada cuatro años, hay una fecha en la que sólo existe el deporte. El deporte: toda aquella actividad física que involucra una serie de reglas o normas a desempeñar dentro de un espacio o área determinada. Visto así, se parece a los juegos que, de pequeños, practicábamos con nuestros amigos del colegio. Simple actividad física que exige al atleta en cuestión perfeccionar su técnica para lograr el éxito en esa disciplina deportiva. Un perfeccionamiento de la forma humana dentro de ese campo.
  Admitámoslo, todos hemos sentido envidia de lo ajeno a nosotros. Todos alguna vez hemos codiciado lo de los demás, y al reprimir esa envidia se ha ido convirtiendo, a fuego lento, en ira, un cóctel de emociones, una bomba de relojería en manos de gente que sólo mueve las fichas de ajedrez según le corresponde. Una persona que se siente intranquila es más fácil de manipular si se le promete una calma, aunque sea ínfima-mente pequeña. Lo peor de esa envidia, de esa codicia, de ese odio incontrolado hacia los demás es que desemboca en violencia física al querer lo que es del otro (ojo: también querer destruirlo -como las creencias ajenas- para imponerte sobre los demás) y más odio y rencor y muerte y otra vez odio, y así sucesivamente hasta que no quede más que una persona en la faz de la tierra, que se suicidará al no poder discutir con nadie.
  Pero el deporte ofrece una escapatoria, una fuga de la codicia. Ya que el ser humano puede, con él dosificar su ira, aprender de sus errores y, así, mejorar tanto dentro de su disciplina como en la vida y convivencia con las demás personas. El deporte permite que mejoremos nuestras capacidades físicas y mentales, ofreciéndonos cada día nuevas fronteras a superar y en los atletas de Olimpia, signos de una continua superación. Superación de lo humano.
  Adiestrémoslo, convirtámoslo. Tomemos la conciencia deportiva en los diversos ámbitos de la vida, no fomentemos la envidia entre las personas mirándonos el ombligo...
  Miremos hacía el futura de una manera común. Ya que...
  Los cinco continentes.
  Los 204 países.
  Los 10.734 atletas.
  Ahora sólo tienen un reto: Hacer del ser humano un ser más humano.
  La llama nos espera en la cima ¿Te apuntas?
  Olimpia ya se divisa...

martes, 24 de julio de 2012

Desolación de un virus.

  Sistemas informáticos. Computadoras potentísimas creadas por el humano para satisfacer una necesidad humana, ofrecer más comodidad y rapidez a la hora de calcular (problemas cuyas respuestas, para una persona sin preparación para resolverlo -Simple: 1 solución, 0 entendimiento-), crear -música, imágenes, etc...- sin un talento notable o incluso transportarte a mundos creados virtualmente para escapar en ellos y olvidarse de la vida real. Un modo huida de la realidad. Un que paren el mundo que me bajo. Una segunda existencia, que se ve superflua al mundo real; pero aún así, ¿Se podría sacar algo en concreto de esas realidades?
  En realidad, lo siento por la repetición de esta palabra, no creo que se diferencie tanto. Nuestra existencia es de signo biológico, pero, somos un código en lo más profundo de nuestro ser. Somos ADN. Tenemos una configuración predefinida en la que sólo se diferencia pequeños detalles entre cada ser humano. Somos un código complejo, al igual que la computadoras. Nuestra formación. ¿Qué somos? ¿Podemos darnos a nosotros mismos la forma de grandes computadoras? Si pensabas que quería llegar a eso, estas equivocado.
  Nosotros no tenemos la respuesta de todo en nuestro mismo ser, en nuestra existencia, como un ordenador que resuelve ecuaciones de una forma rápida y precisa. Tenemos que ser más humildes y encontrarnos reflejados en las entrañas de esos armatostes de cables. Remontémonos al principio de todo: el Big Bang.
  El momento de encendido de un ordenador, la vuelta a la vida tras un periodo de hibernación. Unos sistemas predefinidos arrancan el gran programa de su universo interno y todo empieza a funcionar sincronizado. Perfectamente. Se van formando las distintas galaxias (particiones de disco duro), sistemas solares (carpetas) y estrellas-planetas (archivos). Todo sigue una serie de normas por las que se rige el funcionamiento de todo el ordenador. Cada planeta-archivo genera su código interno, de forma aleatoria dentro de un orden. El riesgo de error es muy bajo. Pero al generarse cierto código, PLAF, se genera un planeta fuera de lo común: A la distancia perfecta del sol y con una conjugación de factores atmosférico que permite generar vida (Un error en el sistema que genera sujetos temporales en el universo atemporal), peculiar e increíble. La vida se extiende, se desarrolla, consiguiendo alcanzar cotas de poder que le permiten manipular el archivo e incluso extenderse a la carpeta. Las primeras formas de código son simples (plantas-animales-hongos-...) pero el paso del tiempo hace que estas estructuras simples se desarrollen hasta alcanzar ese poder, la vida inteligente... Un código mal generado que se extiende por las carpetas dejando exento de brillo, fuerza y pasión al código que se había generado correctamente. La destrucción de lo que se conocía...
  Un poder infinito dado por una singularidad cósmica dentro de una gran computadora. El poder de manipular la computadora, de extenderse deliberadamente por ella y agotarla.
  Nosotros, los seres vivos que ocupamos este-y muchos planetas más- somos ese virus.
  Somos la singularidad.
  Tenemos el poder de manipular el universo "a nuestro antojo".
  Pero... no olvidemos que  la generación del código tiene ciertas reglas. Las cuales no se pueden quebrantar porque si no, llegará el antivirus...

miércoles, 23 de mayo de 2012

La linterna

 La luz, el invento, el avance, la tecnología, las fuentes de energía, el sistema. La luz que nos guía, un día, se acabará. Para no volver. La humanidad ha pasado en menos de medio milenio de luchar con espadas, arcos, escudos y flechas, a luchar desde un sofá, esperando que en el telediario señalen su gran victoria ante un país cuya gente no tiene donde caerse muerta. Un país que lucha por su independencia, que pide a gritos la libertad, pero no se la conceden porque algo tienen que sacar. La luz que alimenta los pasos del mundo se extingue por momentos, la causa: mirar a otro lado con la excusa del progreso humano; y mientras tanto, empresas punteras de energía renovable en todo el mundo se ven frenadas por los grandes monopolios energéticos, los cuales compran estas empresas para que no avancen lo suficiente como para tener usos prácticos, bien. Vivamos otra gris edad media camuflada de sentimentalismo libertario y de un fanatismo religioso hacia el dinero. Un problema de la luz de la globalización y del progreso es que, cuando está en marcha, nadie puede pararla. Si intentas este movimiento contra natura te arrollará. 
 Nunca existirá nada que nos sacie.
 La sed de conocimiento reclama alto.
 Nadie puede pararla.
 La luz del progreso se acerca.
 Ya es hora del cambio de bombilla.
 Adiós Adam Smith...

lunes, 30 de abril de 2012

La inmensidad en ti

La esperanza vana,
vano deseo de mi ser
que se ve desvanecer
en cada severo desvelo.

Grita en mí
y engrandece,
se enrojece
ante tal frenesí.

Miradas perdidas,
saturadas, cohibidas,
heridas, queridas,
sentidas, vividas...

Vuele esa realidad
difusa,
que al decir verdad
abusa.

Flojo el estilo,
conmueve,
tal talle que embellece,
el sentido en ser breve.

(1)

domingo, 29 de abril de 2012

La ventaja de ser religioso (II)

Se cerraron las puertas. La oscuridad se perpetúa dentro de mí. No creo en nada. Mis ojos se camuflan en el telón de carne. Caigo al vacío. Sin él no soy nada, ¿qué sentido hay? Ninguno. Menudo tema.Caigo, caigo, caigo, no muero. Mi espalda no toca el suelo. No noto como crujen mis vertebras. No noto las quemaduras del infierno. Qué raro. Me doy la vuelta. Me sorprendo. Al fondo hay otra luz. Brilla. Me precipito a ella. El suave tacto de sus centellas me abraza y se compadece de mis sentidos. Yo, yo y yo. No escucho otra cosa. ¿Será esto el Valhala? Ya sólo escucho ruido, no consigo descifrarlo, como si de una radio sin radial se tratase... Dios no llega aquí, no lo noto...

Donde el silencio da sus frutos.

Se precipita. Se exige cierto nivel en todo lo que hagas. Todos tus actos están vigilados. Sentidos. Pensados por alguien que no eres tú. ¡Qué putada! El sistema exige lo que ha cultivado con nuestros impuestos. Educación y demagogia, entrenamiento para robots del futuro. Robots con sentimientos, con mente, inteligentes en lo humano, pero atados a las normas de una sociedad establecida en un modelo de masas y consumismo. Atados a los gajes de vivir en unos clanes que universalizados en vez de conseguir la paz perpetua, han conseguido una esclavización del pensamiento. Tus fronteras están en el sistema. ¿Quién quiere más? Tu casa, tu coche y tu forma de pensar. Mientras, miles de muertos en otros países que sirven para rentabilizar el modelo económico hitleriano de las naciones más poderosas. ¿Qué más da? Funciona. Convirtamos África en campo de trigo de proporciones continentales para alimentar la muerte. La idea es clara, si tienes dinero, tienes, vives. 
Los sentidos están despejados y el rumbo establecido, volvamos a la España de finales del siglo decimonónico.
Alimentemos el hambre del tío Sam.
Alimentemos la venganza imperialista de la gran potencia, la cual nos hace a todos los demás iguales. Una mierda.
Gracias Adam Smith.

domingo, 25 de marzo de 2012

La ventaja de ser religioso (I)

Todo está relacionado. Vivimos en un universo teleológico. Todo tiende a ese gran centro de la vida y la muerte. Ser de poder infinito que es amor y paz. Él nos controla, nos contiene en su gran red universal. Esta red está formada por el mismo. Lo alabamos. Lo adoramos. Con él nuestra vida es mejor. Con él la muerte será menos dolorosa. Hay que sacrificarse en cuerpo y alma en la vida para gozar de vida eterna. Él legisla, nos juzga y es nuestro verdugo. Con él no sufrimos. Él recoge en su yugo a la gente que no cree en él. Actúa duramente con el escéptico. No es amor con el que no cree. No es amor para el que duda en él. Mierda, tengo dudas. Me apunta con el dedo. Estoy bajo su control, y aún así estoy dudando. ¿Querrá que dude?. ¿Querrá que no crea en él?. Siento un gran vacío. Me estoy derrumbando. Siento un hueco en el pecho. Se ha ido. Me duele. Vivo en la oscuridad mientras los demás, creyentes y acogidos en sus brazos, se ríen de mí. No veo el futuro. La vida no tiende a nada. No hay nada después de la muerte. Espera. No, no lo hay. Solo vacío y nada....

La necesidad del "¿Por qué?"

Si alguna vez habéis observado el comportamiento de un niño pequeño, os habréis dado cuenta que hay una pregunta que resalta sobre todas... el "¿Por qué?". Esto saca de quicio a cualquier persona que este con el chaval, no se suele entender por qué lo pregunta.
Pero es necesaria, de las que más, al contrario de la existencia en este mundo, que es contingente. Esta pregunta es la confirmación de que somos seres inteligentes. Buscamos la causa de nuestra existencia, el ¿por qué?, a diferencia del resto de los animales. Los cuales de limitan a existir como seres vivos que son, realizando sus funciones vitales hasta que mueren (Nutrirse, relacionarse y reproducirse).
La pregunta se acentúa más en los primeros años de nuestra vida por la necesidad de buscar esa existencia, ese lazo que nos une a la realidad existente.Citando a Fernando Savater: "Cuando un bebé busca la mirada de su madre, no busca una muestra de afecto por parte de ella, sino una confirmación de su propia existencia. Una primera confirmación de que esta y existe.".
¿Por qué la luna es redonda?¿Por qué estoy aquí?¿Por qué el por qué? a lo que esa persona que le escucha, responde, "Porque sí, porque es así". Ya que cuanto más crecemos dejamos esa gran pregunta, porque no necesitamos esa confirmación de todo, y pasamos a preguntarnos el ¿Cómo?.
Y ese ¿Cómo? es el que mueve las ciencias del ser humano, mientras que el "¿Por qué?" se queda encerrado en esas personas con mente de niño, que no infantil, llamados filósofos.
Por acabar de una vez, resaltar más aún si cabe esta pregunta y la importancia que tiene responderla correctamente, ya que la futura lógica que el chaval tendrá sobre el mundo será la consecuencia.
La inteligencia es el fruto del intento de la resolución de esta duda, aunque no todo tenga un por qué.

De repente humano...

De la nada a la vida. Y de allí, otra vez a la nada. 
El ciclo no para, se siente la sensación de rabia por la inutilidad de la misma. Ganas de ser tú quien decida cuando y donde desaparecer de esta efímera existencia que es la vida. También ganas de ser tú quien decida su inicio. Pero eso, sí que es más imposible. Nuestra aparición en este mundo es más contingente que nuestra muerte. Ya que nuestra existencia puede ser o no-ser por decisiones externas siempre a nuestro ser, pero la muerte, la muerte, es esa gran constante vital que nos observa y que tenemos la total certeza de que un día nos señalará con el dedo y caeremos otra vez al no-ser, lo positivo, si se puede llamar así, es que en cualquier momento te puedes tirar por la ventana y obligar que esta ingrata compañera de viaje estire su brazo, decepcionada ante nuestra decisión.
De lo que estoy seguro, es de lo que no hay que tenerle miedo a la parca, ya que una vez no-fuimos y lo único que tenemos seguro en esta vida es que vamos a volver a ese no-ser.
Y desde esta posición de comentarista, os doy la bienvenida a mi blog-filosófico-histórico-social-... y muchas barras más, en cuyas entradas intentaré dejar claro un tema, simulando al gran Nietzsche... De ahí el título del blog, y de esta entrada. Espero que leyendo esto se lo pasen la mitad de bien que yo escribiéndolo... 
Y no me alargo más, os dejo, con este blog. Cuya existencia... también es contingente...