Cinco aros. Cinco continentes. 204 países. 10.734 atletas. Diferentes religiones, creencias y culturas. Problemas y conflictos abiertos. Pero, cada cuatro años, hay una fecha en la que sólo existe el deporte. El deporte: toda aquella actividad física que involucra una serie de reglas o normas a desempeñar dentro de un espacio o área determinada. Visto así, se parece a los juegos que, de pequeños, practicábamos con nuestros amigos del colegio. Simple actividad física que exige al atleta en cuestión perfeccionar su técnica para lograr el éxito en esa disciplina deportiva. Un perfeccionamiento de la forma humana dentro de ese campo.
Admitámoslo, todos hemos sentido envidia de lo ajeno a nosotros. Todos alguna vez hemos codiciado lo de los demás, y al reprimir esa envidia se ha ido convirtiendo, a fuego lento, en ira, un cóctel de emociones, una bomba de relojería en manos de gente que sólo mueve las fichas de ajedrez según le corresponde. Una persona que se siente intranquila es más fácil de manipular si se le promete una calma, aunque sea ínfima-mente pequeña. Lo peor de esa envidia, de esa codicia, de ese odio incontrolado hacia los demás es que desemboca en violencia física al querer lo que es del otro (ojo: también querer destruirlo -como las creencias ajenas- para imponerte sobre los demás) y más odio y rencor y muerte y otra vez odio, y así sucesivamente hasta que no quede más que una persona en la faz de la tierra, que se suicidará al no poder discutir con nadie.
Pero el deporte ofrece una escapatoria, una fuga de la codicia. Ya que el ser humano puede, con él dosificar su ira, aprender de sus errores y, así, mejorar tanto dentro de su disciplina como en la vida y convivencia con las demás personas. El deporte permite que mejoremos nuestras capacidades físicas y mentales, ofreciéndonos cada día nuevas fronteras a superar y en los atletas de Olimpia, signos de una continua superación. Superación de lo humano.
Adiestrémoslo, convirtámoslo. Tomemos la conciencia deportiva en los diversos ámbitos de la vida, no fomentemos la envidia entre las personas mirándonos el ombligo...
Miremos hacía el futura de una manera común. Ya que...
Los cinco continentes.
Los 204 países.
Los 10.734 atletas.
Ahora sólo tienen un reto: Hacer del ser humano un ser más humano.
La llama nos espera en la cima ¿Te apuntas?
Olimpia ya se divisa...
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