sábado, 29 de septiembre de 2012

Tema de hoy: Religiones.

  Me ha llegado la grata noticia de que una amiga mía está recogiendo firmas para lograr quitar la asignatura de la pedante "Religión Católica" del horario lectivo de las escuelas públicas. Esto me ha dado un par de ideas que seguro ella también comparte, más adelante las citaré. Pero ahora centrémonos en el tema cumbre del día, la religión en sí, en su conjunto, vista como proceso cultural desarrollado en la antigüedad. Intentaré ser conciso y breve en esta redacción, pero es un tema escalofriante.
  El hombre, digamos ser humano-Homo sapiens, es un animal. Siente y padece necesidades biológicas y sociales, necesita vivir en sociedad para ser el eslabón más fuerte y vencer el pulso a la evolución, pero además de esto es un ser racional, un ser que ve y comprende, no solo ve y mata, ve y come, ve y... dejémoslo ahí. Su propia naturaleza le hace preguntarse el porqué de las cosas. Buscar un no-sé-qué que le dé sentido a su existencia. Una prolongación de su tiempo cíclico. Un remedio para su peor mal: La muerte.
  Vive aterrado por ella, y al no encontrar sentido a su existencia, sucumbe en un gran nihilismo del que no escapará hasta que le atrape la bestia negra de la que intentaba escapar. Una grata ironía, ¿No creen?
  Pero de repente, plaf, surge alguien, un profeta, una persona que predica la liberación del alma y que les ofrece todo el conocimiento posible. Les explica como un ser puso todo allí. Sin más, no tenéis que preocuparos por nada chavales. Sólo seguir lo que os digo para que el mismo que os creo a todos no os destruya en un arrebato de ira. Adiós nihilismo, grita el pueblo. Fuera el yugo de la mortalidad. Se han vueltos perennes en un abrir y cerrar de ojos. De repente ya no es esta vida la importante. Se vive para vivir más en el ciclo inmortal. La moral se basa en la búsqueda de un bien mayor, "La inmortalidad del alma humana". Se ha producido un salto considerable desde la época de los héroes homéricos, cuando la ética moral se fundamente en buscar la inmortalidad del nombre. Ya, las personas se han convertido en siervas, no son ellas mismas. El fundamento, la lógica que tenía vivir su fugaz vida se ha marchitado. Ya pueden vivir sus vidas como esclavos, sin ninguna preocupación existencial. Su fuerza y su autenticidad por encontrar las respuestas a su pregunta se esfuman, pero era lo que le hacía avanzar. Se deja esclavizar por una verdad contingente a la que nadie puede dar respuesta, pues nadie ha vuelto para contarlo. Pero lo peor reside en que, esa verdad, la controlan personas a las que controlan otras personas... y no Dios. Y esas personas tienen el poder de controlar al resto. Aunque no me agrade, tengo que citar a Adolf Hitler para que se entienda esto, dice así: "Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña". No quiero con todo esto mostrarme irrespetuoso con las creencias religiosas, porque valoro de ellas, por lo menos de la cristiana, otros aspectos, no teológicos, que predican, como los aspectos éticos y de conducta hacia los demás, así como ciudadanía, empatía y compañerismo (que no camaradería). Dicho esto, cabe otra vez aclarar que los errores que podamos ver o sospechar en una ética como la cristiana, los producen los individuos, no la idea en general. Aunque el hombre debería haber evolucionado lo suficiente como para dejar de tenerle miedo al fuego.
  Así, creo que la educación religiosa-ética es importante, genera un idea en el niño en cuestión. Quitarla supondría un grave error. En todo caso, se podría reemplazar la "Religión católica" por una clase o asignatura que se llamase "Norma y uso del ciudadano actual" a modo de ética moral renovadora que pusiese el mismo concepto en la mente de los alumnos para prepararlos para el siguiente paso: La Filosofía.
 

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