domingo, 25 de noviembre de 2012

La ventaja de ser religioso (III)

  No lo noto, la brisa que acaricia ahora mi cara es diferente. Diferente voz para distinto significado. Lo adoro.Veo su mirada, me hace grande, mi mente se expande hasta explotar y lograr millones de ideas que antes ni notaba. Ya no soy yo y él. Relámpagos multicolor surgen de mi cabeza cuales premisas que acontecen. Mi alma cae al vacío, mi ser y mi psique son uno. Más compacto. Más fuerte. Con más ganas de comerse el mundo. Renovado por fuera. Noto el calor que mi corazón lentamente desprende al volver a latir. Sin dilación, no me sorprende. Estoy empezando a vivir. Comprendo lo que me rodea, pero la verdad que veo se ve obsoleta cuando miro arrida, de donde caí. La información que mis mismos sentidos reciben de exterior se vuelve burda y banal, falta de significado. Se ven sombras en la pared o es simplemente un decorado. Es tan confuso, tan difuso el conocimiento, pero hay algo que me escusa. Mis pies tocan el suelo, y a mi cuerpo lo sustenta el suelo. Es la gravedad lo que me mantiene, no floto por él en el cielo. Creo en mí. Doy el primer paso...

No hay comentarios:

Publicar un comentario