domingo, 18 de noviembre de 2012

Por las puertas del abismo

¿Te sientes honrado,
lleno de optimismo,
falto de realismo,
es decir, enamorado?

¿Has sentido el abismo
de su cálida mirada,
 has cogido tu nihilismo
y le has dado una patada?

Mire bien, sé lo que piensa,
que estoy loco o demente. 
Si así me mira la gente,
que así sea si estoy con ella.

No le voy a mentir,
he llegado a percibir
cierta locura en su ser, 
pero no más a mi parecer,
que la que se tiene por vivir.

Pues diga doctor,
no se corte con el diagnostico,
si es mortal su veredicto,
mío será el dolor.

Lo crea o no,
usted no sufre enfermedad
más allá de la normalidad,
lo que usted tiene es amor.

Un amor crónico, 
ya lo siento,
mi más sentido pésame.
No a cura para el que ame,
lo que usted tiene es permanente.

Cuídelo severamente, 
guárdelo en un recipiente,
será su bien más preciado
desde ahora y para siempre.

Pues me alivia usted,
yo pensaba que era mejor,
que era alguna enfermedad rara
que me la podría quitar.

En fin, la tendré que disfrutar,
aunque, lo crea o no, 
ya lo habría hecho sin obligación.
¡Qué me maten si no tengo amor! 
  

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