domingo, 25 de noviembre de 2012

Un sistema, una ilusión.

  Es gracioso ver a la gente que discute de política: Que si tus ideas son de derechas, fascista, o que si eres de izquierdas, comunista. Se tiende a los extremos, a disuadir la realidad. Lo podríamos explicar con la imagen de un niño golpeando el agua en calma de una fuente, creando ondas y no dejando ver su reflejo en la misma. Los partidos políticos, hacen una cosa parecida. Me explico: Lloran y lloran para que su madre (el pueblo) les lleve al parque, y cuando lo consiguen con mentiras y tretas, tratan todo el tiempo que están allí de disuadir la imagen que habían dado intentando borrar su reflejo del agua. Lo único que les faltaba es golpear a la madre en el parque, pero de una manero u otra, lo hacen. Es decir, una madre que cría a un hijo sano y vigoroso, lo mantiene e incluso le quiere, sufriría al ver al mismo destrozar su imagen en un reflejo. Sentiría como si se estuviera mutilando. Lo que no sabe el niño que golpea, es que ese agua son las lagrimas, el sudor y la sangre de la madre, que ha luchado, por tener ese hijo, por cuidarlo y que llegase algún día a ser mayor y respetable. Pero tras muchos años sigue yendo al parque a golpear el agua. Quizás la madre criase a lo peor de si misma y no lo ve. Quizás le ha dado más de lo que merecía o quizás le ha consentido en exceso. Pero ella está ciega, ciega de amor y de confianza. De esperanza en que algún día pueda cuidarla a ella como ella le cuido a él. Ya que sus heridas, de batallas anteriores. No cicatrizan con tanta facilidad.
  ¿Realmente lo que vemos es lo que hay? Es relativamente fácil ponerse a escribir en un blog o soltar tus opiniones políticas en un bar, pero no lo es tanto enfrentarse de manera abierta a un ideal político plasmado en una institución o partido. La verdad de "lo que hay" sólo se puede ver de un manera, entrando en la tela de araña. Pero no echar un pequeño vistazo entre las cortinas e irte no serviría de nada, porque es lo que suele hacer la gente que discute de política. Tienes que adentrarte, conocer su historia, sus luchas, tanto internas como externas, sus verdades y mentiras, e incluso las novedades de cada partido si quieres saber saber realmente lo que ocurre en política. Con esto, no quiero decir que yo sea un experto en la materia, y por ello no hablo y mucho menos discuto por ella. Sólo juzgo a las personas que lo hacen sin tener en cuenta que las personas que criticas o alabas siguen siendo humanos como tú, y que se pueden equivocar sean del partido que sean. 
  Aquí encontramos la siguiente cuestión, la utopía política. Ya que, puedo decir y recalcar que los políticos  son humanos y pueden cometer errores, pero estos no se justifican ni se solucionan por ellos. Puede resultar extraño lo que a continuación voy a explicar, por ello, intentaré ir paso a paso y golpe a golpe.
  Un político, propiamente dicho, es una persona que se dedica a la política, término muy discutido el la actualidad que sienta su significado en las antiguas aglomeraciones griegas autocráticas que en la actualidad se a asemejarían a los estados o naciones modernos, aunque estos últimos tienen una maquinaría mucho más compleja. La realidad de un político es la misma que la que tenían los antiguos jefes de tribu, mantener la estabilidad del pueblo base y preservar el patrimonio y el legado cultural del mismo. Si añadimos a este motor antrópico el concepto de democracia, la mezcla se dispara. Ya que el político-líder no es el mejor o el más fuerte o el más inteligente, sino el que más capacidad de persuasión y carisma hacia las masas tenga. Es decir, el que más aparente ser en virtud lo que un líder debería ser. Para ello, cada político ejecutivo tiene un tiempo, llamado tiempo de campaña, para convencer a sus iguales de que ellos son los más aptos. Entonces, se crea la imagen antes hablada, en la cual se miente para alcanzar el ansiado título de poder sobre los demás. Crea una imagen, a la gente le gusta y le votan. Sale elegido, llega a su trono, y se da cuenta de lo que pesa la batuta del poder. Tanto que no puede casi ni mantenerla. Había dado tanto la imagen de líder fuerte, que ahora se ve pequeño e incapaz de realizar su función correctamente. Decide que para un rato que puede levantar su báculo, debería indagar en los temas de mayor importancia para él y su partido. Y ahí se encuentra el fin de la cuestión. Un político incapaz en la cima del poder de su rama que no puede ser justo porque sus intereses individuales pesan más. Seguramente, este individuo no halla estudiado lo que las ramas políticas necesitan y es de otras ramas en las cuales, la retórica es importante. Por eso llegan adonde están y por eso después no lo pueden controlar.
  Y mientras, estudiantes de ciencias políticas en paro por no afiliarse a ningunas juventudes políticas.
  Una madre llorando, a la par que su hijo intenta borrar su pasado...
  Una utopía por alcanzar y el futuro por alcanzarlo.
  Si algo nos ha enseñado la historia es que no hay poder que pueda ser arrebatado eternamente al pueblo.
  Es la hora de desmontar el sistema, es la hora de eliminar esa Ilusión...
  Se acerca la luz del final del túnel, no cierres los ojos.

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