martes, 4 de junio de 2013

La tela de araña

  Las verdades son subjetivas. Subjetivas al modo de verlas. Al filtro por el que pasan. Las verdades son buenas aliadas de quien cree haberlas encontrado. Por mucho que me fijo, mi parecer no cambia. Sigo viendo la misma movida y la misma gente: Nuevos lobos ocupan la piel de oveja que cubría a los anteriores. Y siguen muriendo ovejas. Somos capaces de crear las mayores máquinas. Las mayores fábricas en pos del progreso. Somos capaces de construir largos puentes que unan intereses económicos y aún no hemos conseguido tender el puente más corto. El que une a un humano con el otro. Esa pequeña distancia en la que desaparece la igualdad que presentan ciencias como la demografía. Tomándonos como números, como simple material de fábrica. Un simple método de producción. Como el pastor que cuenta sus cabras.
  La tendencia a la globalización nos está separando. Las distancias han sido acortadas por los medios de comunicación y los rápidos transportes de los que se dispone para crear, crear y crear. Una cadena de producción masiva, que no cesa y, que como ya he dicho, nos deshumaniza. Convierte a los productores en producto, miembros obligados de esa cadena. De esa tela de araña que nos atrapa, que nos persigue, que nos ahoga.
  Se producen masificaciones de población. Cada vez hay más gente junta en las urbes y más separada en sus casas. Hemos creado el monstruo que ellos querían. Hemos conseguido ser menos humanos. Vivir en una mentira en la cual, hasta el único sentimiento puro y humano, el amor, se ve torturado por las manos de los mercados. Se debilita éste en las nuevas generaciones. Se ve condenado a fracasar por el simple motivo de que se busca la perfección, cuando es imposible que todo lo sea. Se busca la perfección de un producto en serie (como los que se representan en las pelis de Disney) y solo se encuentran decepciones. Por eso la gente pierde la fe en esto y se deshumaniza. Pero existe, está ahí. Solo hay que esperar.
  Algo que en nuestra "rápida sociedad", parece complicado. 
  Es una tela de araña, que nos compete y compromete a todos. Nos ata y nos maltrata.
  Se busca la imagen de un destino en la arena de una playa.
  Se venden imágenes, vidas prefabricadas.
  Pero no se entiende que "La verdad" es una y que cada uno la ve a su manera.
  Por eso, no hay un absoluto que represente el modelo a seguir.
  Eres tú, humano, contra el mundo.
  Viste la luz. Ahora no te vuelvas. Escapa.

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